Lo que inició como una celebración en medio del embalse Peñol-Guatapé terminó convertido en una dramática emergencia que hoy mantiene en máxima alerta a organismos de socorro y autoridades del Oriente antioqueño.
Un turista procedente de Medellín desapareció luego de caer al agua mientras participaba en una fiesta a bordo de un planchón turístico en el embalse Peñol-Guatapé, uno de los destinos más visitados de Antioquia.
El hecho ocurrió el domingo 24 de mayo frente al sector conocido como Isla del Sol, cerca de Palmira y Magdalena, aproximadamente a las 6:15 de la tarde, casi cinco horas después de haber iniciado el recorrido turístico desde los muelles de Guatapé.
De acuerdo con versiones entregadas por las autoridades, el joven se habría retirado la camiseta y posteriormente se lanzó al agua, pero nunca volvió a salir a la superficie.
La alcaldesa de El Peñol, Sandra Duque, confirmó que ninguno de los ocupantes de la embarcación llevaba puesto el chaleco salvavidas obligatorio al momento de la emergencia, situación que volvió a encender las alarmas sobre el incumplimiento de medidas de seguridad en recorridos turísticos sobre el embalse.
Desde la misma noche del accidente, unidades del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de El Peñol iniciaron labores de búsqueda y este lunes reforzaron el operativo con 14 buzos especializados provenientes de Marinilla, El Peñol, La Ceja, El Retiro y El Carmen de Viboral.
La compleja operación se desarrolla a profundidades de entre 20 y 33 metros y cuenta con apoyo de sonares especializados, embarcaciones técnicas, Policía Fluvial, bomberos de Guatapé, personal de protección del embalse de EPM y funcionarios de la Alcaldía Municipal.
El comandante del Cuerpo de Bomberos de El Peñol, Henry Berrio Ocampo, explicó que las labores se han visto seriamente afectadas por las difíciles condiciones del embalse, especialmente por la baja visibilidad, las heladas temperaturas del agua y la profundidad del lugar donde desapareció el turista.
El caso volvió a poner sobre la mesa los riesgos que representa ingresar al embalse, donde está prohibido nadar debido a las fuertes corrientes ocultas, la presencia de sedimentos, algas y profundidades que pueden superar los 45 metros.
La tragedia también reabre el debate sobre la seguridad turística en el embalse Peñol-Guatapé, escenario donde en la última década cerca de 50 personas han muerto ahogadas.
Entre los casos recientes se encuentran el fallecimiento de un pescador de 20 años en agosto de 2024 tras un naufragio y la muerte de un menor venezolano de 15 años que ingresó al agua sin chaleco salvavidas. En 2025 también se reportó la muerte de Pablo Muñoz, reconocido en la región por sumergirse para recuperar objetos perdidos en el embalse.
Las autoridades reiteraron el llamado urgente a cumplir las medidas de seguridad y utilizar chaleco salvavidas en todo momento, especialmente en uno de los embalses más extensos y peligrosos del país, convertido también en uno de los principales destinos turísticos de Colombia.