La Corporación Autónoma Regional del Tolima, Cortolima, se encuentra en el centro del debate tras las críticas lanzadas por el senador Enrique Gómez Martínez, quien cuestionó las decisiones de la autoridad ambiental y advirtió sobre una posible crisis en el sector arrocero del departamento.
Durante una entrevista con NB Noticias, el congresista señaló que uno de los factores que más preocupación genera entre los productores es el incremento en la Tasa de Uso de Agua (TUA), medida que, según afirmó, ha provocado inconformidad en el gremio arrocero y estaría afectando la rentabilidad del cultivo.
De acuerdo con Gómez Martínez, el aumento de esta tasa representa una nueva carga económica para los agricultores, quienes —según dijo— enfrentan cada vez mayores costos de producción sin recibir apoyo suficiente por parte del Estado.
“El productor cada vez tiene más cargas y menos apoyo. El incremento de esta tasa no se traduce en infraestructura ni en soluciones para el campo, sino en un sector menos competitivo frente a otras regiones del país”, aseguró el senador.
El congresista también lanzó cuestionamientos contra el papel de la autoridad ambiental regional, al afirmar que, a su juicio, Cortolima se ha convertido en un escenario de disputas políticas que termina afectando al sector productivo que históricamente ha generado empleo y dinamismo económico en el departamento.
Asimismo, advirtió sobre otro fenómeno que considera preocupante: la sustitución de tierras agrícolas por proyectos energéticos. Según el senador, el aumento de proyectos de paneles solares en zonas tradicionalmente agrícolas reflejaría fallas en la política agropecuaria del país.
“Es paradójico que en un departamento con tierras fértiles y tradición agrícola estemos viendo cómo el suelo productivo está siendo cubierto por paneles solares. Eso demuestra que algo está fallando en la política agropecuaria”, señaló.
Las declaraciones del senador reabren la discusión sobre el futuro del campo en el Tolima, donde el cultivo de arroz ha sido durante décadas uno de los principales motores de la economía rural.
Entre tanto, productores y gremios del sector esperan pronunciamientos de las autoridades ambientales y del Gobierno nacional frente a las preocupaciones planteadas, mientras crece la incertidumbre sobre la sostenibilidad y competitividad del arroz en la región.