La muerte de Kevin Acosta, un paciente con hemofilia que falleció mientras esperaba un medicamento esencial para su tratamiento, escaló al más alto nivel del Gobierno y abrió un nuevo frente de controversia política.
El ministro del Interior, Armando Benedetti, aseguró que ya se adelantan investigaciones para establecer quiénes son los responsables del fallecimiento del menor, en medio de fuertes críticas por las declaraciones del presidente Gustavo Petro.
El mandatario había señalado públicamente a la familia del niño por una presunta falta de cuidados, afirmación que generó indignación en sectores políticos, médicos y ciudadanos, quienes calificaron sus palabras como insensibles frente al drama que vivía el menor.
“No me parece indolente, porque el presidente estaba buscando las causas y a los responsables. Alguien puede dar una interpretación de mala fe en contra de su apreciación. Sé de buena fuente que se están haciendo investigaciones para dar con los verdaderos responsables de lo que sucedió”, afirmó el ministro.
Sus declaraciones avivan la controversia, pues mientras el Gobierno insiste en que busca esclarecer fallas estructurales en la cadena de atención y suministro de medicamentos, sectores de oposición y organizaciones de pacientes cuestionan el tono y el enfoque inicial del presidente.
Kevin Acosta, diagnosticado con hemofilia, requería un medicamento vital para evitar complicaciones graves asociadas a su condición. Según denuncias conocidas públicamente, el tratamiento no habría llegado a tiempo.
El caso revive las críticas sobre demoras en la entrega de medicamentos de alto costo y sobre la responsabilidad de los distintos actores del sistema de salud, en un momento en que el Gobierno impulsa una profunda reforma estructural.
Desde el Ministerio del Interior se insiste en que habrá claridad sobre lo ocurrido y que no se trata de desviar responsabilidades, sino de identificar fallas concretas.
No obstante, la polémica está servida: mientras el Ejecutivo habla de investigación y responsabilidades estructurales, familiares y defensores de pacientes reclaman sensibilidad y garantías reales para que tragedias como esta no se repitan.
