• 24 agosto, 2026 5:40 pm

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Silos, biofábricas y 25.000 árboles: el Proyecto Gualí que impulsa la caficultura sostenible en el norte del Tolima.

Con hechos y no discursos, la gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, entregó silos para secado de café, filtros verdes para el manejo de mieles y biofábricas a familias campesinas beneficiarias del Proyecto Gualí en los municipios de Casabianca, Palocabildo y Falan.

La jornada contó con la presencia de los alcaldes locales, productores y el secretario de Desarrollo Agropecuario, Fernando Borja, además de varios funcionarios de la Administración Seccional, en un recorrido que puso en el centro a las familias campesinas y su apuesta por una caficultura más rentable y sostenible.

Uno de los componentes más destacados del proyecto son los silos para secado de café, que permitirán a los productores dejar de vender el grano mojado —tradicionalmente pagado a menor precio— y comercializarlo seco, con mayor valor en el mercado.

Cada silo tiene capacidad para 20 arrobas húmedas y puede completar el proceso de secado en un rango de 10 a 12 horas. Según explicó Jorge Enrique Bohórquez, representante de la firma proveedora JM Estrada, el sistema es práctico, eficiente y reduce costos operativos, traduciéndose en mayores ingresos para las familias.

La propia gobernadora fue enfática: “No me gusta ir a echar carreta, me gusta ir con hechos. Una de las debilidades del sector cafetero es vender el café mojado, que vale menos. Con estos silos podrán venderlo seco y, además, generar una unidad de negocio ofreciendo el servicio de secado a otros productores”.

El Proyecto Gualí no solo apunta a la productividad. También contempla la siembra de 25.000 árboles en la cuenca del río Gualí, afluente estratégico para varios municipios del norte del Tolima, fortaleciendo la sostenibilidad ambiental del territorio.

A esto se suman los filtros verdes para el manejo de mieles del café, reduciendo la contaminación hídrica, y las biofábricas, que permitirán producir abono orgánico para cafetales y huertas caseras.

En Casabianca, por ejemplo, 200 familias se beneficiarán con huertas que ya están produciendo fríjol, ajo, cebolla y papa, disminuyendo la dependencia de mercados externos y fortaleciendo la seguridad alimentaria.

Disney Basto, presidenta de la vereda La Graciela en Casabianca, destacó el impacto integral del proyecto en lo ambiental, económico y social. “Se está mejorando la calidad de vida de las familias campesinas y del territorio. Los silos, las biofábricas y las huertas son fundamentales para nuestras fincas”, afirmó.

Con infraestructura productiva, enfoque ambiental y liderazgo femenino, el norte del Tolima comienza a secar su café con tecnología propia y a sembrar no solo árboles, sino nuevas oportunidades para el campo.

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