Una nueva controversia sacudió a la capital este 25 de noviembre, luego de que la concejal bogotana Clara Lucía Sandoval denunciara públicamente un ataque contra la sede principal de la Misión Carismática Internacional (MCI), ubicada en el sur de Bogotá, en medio de las movilizaciones por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
A través de sus redes sociales, Sandoval publicó tres videos donde se observa a un grupo de manifestantes —identificadas como feministas— escribiendo mensajes en los ventanales del centro de convenciones de la iglesia. Entre los grafitis se leen frases como “Vulva la revolución”, “Los pastores violan” y “Machos”, además de la fecha 25N, símbolo de la jornada conmemorativa.
La concejal cuestionó con dureza el accionar de las manifestantes y lanzó un mensaje que encendió el debate: “Ese es su tal discurso de empoderamiento: atacar a los que piensan distinto, destruir bienes públicos y privados, atentar contra la libertad religiosa”, escribió.
Otro de los puntos más polémicos de su denuncia fue la aparente inacción de los gestores de paz, quienes presenciaron el ataque sin intervenir, según muestran los videos difundidos por Sandoval.
“¿Para qué sirven los gestores de paz? ¿Está permitido vandalizar iglesias?”, cuestionó, al tiempo que afirmó que su actitud “representa muy bien la tibieza del gobierno distrital frente a los vándalos”.
En un mensaje posterior, la cabildante fue aún más directa: “Si no se ejerce autoridad, se está dejando a la población desprotegida y en manos de la delincuencia. INACEPTABLE”.
La denuncia rápidamente generó reacciones en redes sociales. Varios usuarios señalaron lo que consideraron una contradicción en la protesta: “Celebrar el día de la no violencia contra la mujer con violencia”, escribió un internauta.
Otros aprovecharon para criticar la gestión de la administración distrital: “El sector seguridad, convivencia y justicia es el peor de la ciudad. No se ve autoridad y el Concejo poco hace”, comentó otro ciudadano.
La tensión no se limitó a la sede de MCI. En grupos de difusión circularon videos de daños en la Avenida de las Américas, donde varias mujeres habrían roto vidrios, pintado fachadas y afectando paraderos y bienes públicos durante la noche.
Las manifestaciones del 25N también provocaron bloqueos en la movilidad y afectaciones en el sistema TransMilenio, con estaciones vandalizadas y rutas interrumpidas. Imágenes compartidas en redes muestran a personas rompiendo ventanales y realizando pintas en diversos inmuebles.
El secretario de Gobierno, Gustavo Quintero Ardila, reconoció que hubo “acciones condenables”, pero insistió en que la jornada fue “mayoritariamente pacífica” y que la ciudad vivió expresiones legítimas de lucha por los derechos de las mujeres.
Quintero explicó que seis puntos de concentración avanzaron hacia Paloquemao, cerca del Centro de Atención de la Fiscalía, donde se desarrolló gran parte de la movilización.
El 25N en Bogotá dejó imágenes poderosas de lucha social, pero también una fuerte discusión sobre los límites de la protesta, la libertad religiosa, el papel de los gestores de paz y la respuesta institucional ante episodios de vandalismo.
