La vía Bogotá-Melgar, crucial para la conexión entre la capital y el sur del país, permanece bloqueada desde las primeras horas de este martes debido a una protesta encabezada por residentes de las veredas Yayata y La Aguadita, en Silvania. Los manifestantes exigen que se culminen las obras del tercer carril en la vía Panamericana, un proyecto que lleva seis años de retrasos, además de mejoras urgentes en la infraestructura vial de la región.
El bloqueo, situado en el kilómetro 77 de la carretera, ha generado severos embotellamientos, atrapando a cientos de vehículos y afectando tanto a turistas como a transportadores de carga. Según los líderes de la movilización, las fallas en las obras han incrementado el riesgo de accidentes en la zona, mientras que la falta de avance en la construcción está impactando negativamente la economía de los municipios vecinos, como Silvania y Fusagasugá, que dependen de esta ruta para su actividad comercial.
“Estamos cansados de promesas incumplidas. Exigimos soluciones concretas”, afirmó uno de los portavoces de la comunidad, quien reiteró que no se levantarán los bloqueos hasta que se alcance un acuerdo formal que garantice el reinicio inmediato de las obras y un plan claro para su conclusión.
El prolongado retraso en la construcción del tercer carril ha generado no solo molestias a los usuarios, sino también pérdidas económicas para los municipios cercanos. Fusagasugá, Melgar y otras localidades que dependen del flujo turístico y del transporte de mercancías hacia Bogotá, reportan una disminución en sus ingresos desde que comenzaron los problemas viales. Además, los residentes locales denuncian que el deterioro de la carretera está afectando su calidad de vida, con un aumento de accidentes y tiempos de desplazamiento.
El concesionario Vía Sumapaz, responsable de las obras de ampliación, ha convocado a una mesa de diálogo con los manifestantes, pero hasta el momento no se ha llegado a ningún acuerdo. Mientras tanto, las autoridades locales han solicitado la intervención del gobierno nacional para mediar en el conflicto y acelerar una solución.
Ante la continuidad del bloqueo, las autoridades viales han sugerido a los viajeros utilizar rutas alternas. Sin embargo, el alto volumen de vehículos desviados ha generado también congestión en estas vías secundarias, especialmente en las rutas que conectan Bogotá con Girardot. Las afectaciones se extienden al transporte de carga pesada, vital para el comercio entre la capital y el centro-sur del país.
El sector transportador ha expresado su preocupación por el impacto que esta situación pueda tener si se prolonga. “Cada día que esta vía esté cerrada representa pérdidas millonarias para la economía del país”, señaló un vocero del gremio de transportistas.
Expectativa de solución
Se espera que en las próximas horas las negociaciones entre las comunidades y el concesionario permitan llegar a un acuerdo que posibilite la reapertura de la vía. Sin embargo, el clima de tensión en la zona sigue siendo alto, con las comunidades decididas a no ceder hasta obtener compromisos firmes sobre el futuro de las obras viales que tanto afectan su día a día.
